EL MAL DEL HABILITADO

El mal del habilitado

El título parece un titular de periódico de los últimos tiempos, porque más que “mal” de nuevo quizás, tendríamos que pararnos a reflexionar sobre el ROL de las personas dentro de las administraciones públicas y en concreto en las entidades locales con especial referencia a las #FHCN.

Volvemos de las vacaciones con cambios, de nuevo tengo que empezar mis entradas con agradecimientos porque después de más de un año en el Ayuntamiento de Málaga vuelvo a Madrid, con la mochila cargada de experiencias, de aprendizaje, de buenísima gente y grandes profesionales con los que ha sido un lujo compartir trabajo, en especial a M.F.

Podemos entender por “ROL” el equivalente a la función que una persona realiza en una situación o contexto, añadiendo como dice el diccionario que se trata de asumir o representar cierto “papel” que ejercemos como si de una obra de teatro o de cine se tratara.

Lo importante de la definición es que con ROL no queremos decir que seamos lo que representamos, o mejor dicho yo puedo ejercer un rol que no significa que sea yo mismo en esencia. Como alguien me dijo no hace mucho: “yo represento un papel” en realidad en otras situaciones no soy como aparento ser en el trabajo.

Hasta hace no mucho, pecando de ingenuo, pensaba que las personas eran claras, que no podían cambiar a su gusto siendo ahora un malvado presidente otrora un amable padre de familia. Con el tiempo me doy cuenta que cambiamos más de lo que nos gustaría reconocer y creo que mentimos por las situaciones en las que nos encontramos: en el trabajo, la vida personal, el ocio, los viajes no nos comportamos igual en función de las situaciones que vivimos y es algo normal como seres evolucionados.

Está adopción de posturas, actitudes, acciones y forma de desenvolverse si bien sigo creyendo que todos tenemos un fondo de ADN propio que es difícil de cambiar aunque según el “ecosistema” donde nos encontremos puede desarrollar más unas facetas que otras o facetas que creiamos que no teniamos.

Siempre se ha dicho que es una situación extrema, como en una guerra donde se conoce verdaderamente a una persona. Las malos son más malos y los buenos son más buenos. En este documental se ve muy claramente:

https://www.rtve.es/television/20210908/documental-afganistan-tierra-herida-historia/2169280.shtml

En los Ayuntamientos, el rol de habilitado, de directivo, del Alcalde, de concejal por decir “papeles” importantes, insisto papeles que no personas, supone muchas veces descubrir que la “cara” que día a día ves casi la mitad del tiempo, con la que trabajas y tienes metas no es su verdadera forma de ser sino que está amoldada a un “guion” , los motivos son variados pero siempre espurios: condicionamientos políticos, relacionales a nivel personal, egoísmo, intereses particulares etc.

En mi opinión, el esfuerzo, a veces ímprobo y “a toda costa” que se hace por mantener una postura “un rol” debería de reconducirse al esfuerzo y trabajo que en estos momentos se nos pide y exige por los ciudadanos enfocando esa energía al servicio público. Me recuerdan a personajes históricos (Maquiavelo, Fouché, Tayllerand) que tradicionalmente se han asimilado con esa persona que siempre busca información, trabaja y dedica todos sus esfuerzo a intereses personales creando un fin en si mismo que es el mantenimiento de ese status, generando recursos y provocando ruido para conseguir sus objetivos personales envueltos en política pública.

Es recurrente entre los expertos y la doctrina en materia de recursos humanos que actualmente una de las competencias necesarias que se deben incorporar en nuestras administraciones públicas es la adaptación al cambio de nuestros empleados públicos. Esta competencia es el lado positivo de lo que hemos comentado y como creo firmemente igual que se pude cambiar para peor también se puede cambiar a mejor, aunque cuesta más.

Esta teoría sirve, quizás con más frecuencia de lo normal en los #FHCN porque los funcionarios con habilitación de carácter nacional no son ajenos a estas situaciones, siendo incluso participes de lo que he comentado y seria lo que lo que algunas personas vienen denominando “el mal del habilitado”. En mi opinión, la movilidad de este cuerpo permite trabajar en “ecosistemas” “administraciones” diferentes a los largo de la vida profesional permitiendo analizar, valorar y juzgar el espiritú o Zeitgeist que dirían los alemanes de cada una por la que se pasa. En contraposición con el empleado público que dearrolla toda su vida profesional en la misma organización e incluso si me apurais haciendo siempre lo mismo.

Este mal del habilitado, vendría definido por la participación de los mismos (los funcionarios con habilitación de carácter nacional) en el gestión diaria de los Ayuntamientos, gestores administrativos si, pero gestores. Además la gran formación que se obtiene en el proceso de selección y en el ejercicio de la profesión sirve para pode resolver los problemas de los Ayuntamientos en las distintas áreas municipales, no sólo en las funciones reservadas: transparencia, transformación digital, personal, bienes, contratación administrativa, subvenciones y un largo etcétera.

También apunto que en muchos Ayuntamientos ejercen numerosos compañeros habilitados nacionales como personal directivo, técnicos y altos funcionarios cualificados, lo que supone un “rol” diferente al que tenemos registrado en nuestro ADN.

El tránsito que se vive en el cambio de rol es un camino que quienes lo han pasado saben que cuesta. No es nada fácil pasar de ser una especie de navaja suiza a especializarte en una materia concreta. Abstraerse de conocimientos, documentos e información de actualización que normalmente se tienen debido a la “formación permanente”. Ese tránsito se vive también a nivel personal cuando cruzas opiniones y debates con otros compañeros: habilitados o no pero que aportan su conocimiento y experiencia (sobre todo con el funcionamiento organizacional) lo que supone un contraste duro: lo que no valía en un sitio vale en otro, lo que pensabas en u sitio ya no lo piensas o te han hecho cambiar de opinión.

Siempre es mucho más fácil centrarse en una sola materia y profundizar en ella como hace el mundo academico que mantener el nivel, seguir aprendiendo de distintas materia o disciplinas, ser un humbre o una mujer del renacimiento es duro, dificil y a veces muy cansado.

Cuando todo el mundo te pide su solución a la vez

Como muchas cosas en la vida, el tema del rol que uno adopta es a veces, cambiante, a veces por días u otras de forma más duradera en el tiempo. Recuerdo cuando hace ya tiempo me apuntaron a clases extraescolares de francés y en aquellas clases “sñolo” por una hora dos veces por semana yo mismo me daba cuenta que me comportaba como otra persona, con otro “rol”. De repente el chico tímido y solitario era la alegría de la huerta, hacia chistes, era apoyado por sus compañeros, profesor… el ambiente permitía desplegar mi imaginación con resultados.

Esa sensación qeu yo viví es que la persigo, la que busco y también porque no la que quiero crear a mi alrededor.

El tiempo y el espacio es lo más complicado de alinear pero cuando sucede, si sucede es maravillos.

¿Y tú que quieres ser: llave o candado?

Nos leemos.

4 comentarios sobre “EL MAL DEL HABILITADO

  1. Qué gusto leerte de nuevo! Y no sabes hasta qué punto entiendo lo que dices. Pero lo que no vale, no vale, en ningún sitio. Y hay que seguir luchando, porque no son nuestros intereses particulares los que están en juego. Son los de los ciudadanos. Y si perdemos eso de vista, nos extinguimos como profesión y con razón.
    Un abrazo!

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  2. Estoy completamente de acuerdo contigo en el comentario que haces respecto del valor añadido que representa la movilidad en nuestra escala.

    Por este motivo no acierto a comprender como la nueva Orden de valoración de méritos que se ha publicado este año otorga una puntuación exagerada al apartado de permanencia, que ahora ha quedado desgajado de la antigüedad (9 + 1,5).

    Llevo 32 años de servicio en la escala y he tenido la ocasión de ejercer estas funciones (secretario-interventor y secretario) en 8 entidades locales diferentes, lo cual, en mi opinión, me ha permitido contar con un bagaje de experiencia mucho mejor que si me hubiese quedado todo este tiempo en mi primer destino.

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    1. Muchas gracias por tú comentario Nicolau, yo creo que se trata en este momento actual de “fijar” habilitados porque los Alcaldes sobre todo de PYMEL están cansados de no poder encontrar un secretario de carrera. La gran cantidad de vacantes y la huida de la “habilitación” a puestos no reservados plantea a mi juicio un gran problema actual para nuestro colectivo. En mi opinión también es un límite “razonable” dos años por lo que después de esos dos años de “mili obligatoria” ya puedes moverte y seguir desarrollandote. Una cosa no bloquea la otra.

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